La degradación de la tierra

Viernes, Julio 5, 2019

Existe la preocupación generalizada de que se está agotando la tierra agrícola en el mundo. La tendencia hacia la escasez asociada con el crecimiento de la población se agrava por la conversión de tierra agrícola en urbana, por la contaminación de la tierra y por otros factores.

La degradación de la tierra es el proceso mediante el cual la capacidad actual o futura del suelo para producir disminuye por efecto de cambios químicos, físicos o biológicos. Algunos analistas sostienen que este deterioro acelerado de la tierra anulará las mejoras de productividad, mientras que otros opinan que la gravedad de este problema se ha exagerado mucho.

La verdad es que no se conoce con mucha precisión la superficie de tierra degradada. Su evaluación está basada con frecuencia en el juicio de expertos más que en medidas objetivas. Ciertamente, gran parte de la tierra agrícola se está destinando a usos no agrícolas. Suponiendo que las necesidades de infraestructura humana son de 40 has. por cada 1,000 personas, el crecimiento de la población mundial entre 1995 y 2030 implica la necesidad de habilitar 100 millones de has. adicionales de dicha tierra no agrícola. Puesto que la mayoría de los centros urbanos están situados en tierras agrícolas fértiles, cuando se expanden ocupan más de esta tierra de gran calidad. Sólo en China, más de 2 millones de has. dejaron de utilizarse para la agricultura en el período de diez años hasta 1995.

Entre principios de los años sesenta y finales de los noventa, la tierra de cultivo en el mundo sólo creció el 11 por ciento mientras que la población mundial casi se duplicó. Como resultado de esto, la tierra de cultivo per cápita disminuyó en 40 por ciento, pasando de 0.43 has. a sólo 0.26 has. No obstante, a lo largo de este mismo período, los niveles de nutrición mejoraron considerablemente y disminuyó el precio real de los alimentos.

La explicación de esta paradoja es que el crecimiento de la productividad redujo la cantidad de tierra necesaria para producir una cantidad dada de alimentos en un 56% aproximadamente a lo largo de ese mismo período. Esta reducción, posible por el aumento de los rendimientos por unidad de superficie, compensó sobradamente la disminución de superficie per cápita, lo que permitió un incremento de la producción de alimentos.

La escasez de tierra y los problemas asociados con ella existen, por supuesto, tanto en los países como a nivel local, con graves consecuencias para la pobreza y la seguridad alimentaria. En muchos lugares, es probable que empeore esta situación si no se aplican medidas adecuadas.

La degradación tiene costos colaterales, tales como la eliminación de circulación fluvial y pantanos, daños por inundaciones, pérdida de pesca y contaminación de lagos y aguas costeras. Sin embargo, no todos los efectos colaterales de la degradación son negativos: las pérdidas en un lugar pueden producir ganancias en otro, como ocurre cuando el suelo erosionado en las tierras altas aumenta la productividad en las llanuras aluviales donde se depositan.

Se espera que la evolución hacia una producción agrícola y pecuaria más intensiva aliviará parcialmente la presión contra la degradación de los suelos.



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